Getafe y Levante se enfrentaron en un partido de ritmo bajo que se saldó con una victoria por la mínima de los visitantes. Este resultado recompensa en gran medida la idea planteada por Lucas Alcaraz para el partido: dejar que sea el rival quien tenga el control y buscar el peligro en contraataques y jugadas a balón parado. Los locales venían de perder por 4-0 ante el Athletic en el Nuevo San Mamés y los granotas empataron a dos ante el Espanyol la pasada jornada en el Ciutat.
El Getafe salió con Guaita, Arroyo, Vigaray, Naldo, Escudero, Lacen, Juan Rodríguez, Diego Castro, Sarabia, Pedro León y Babá. El once visitante estaba formado por Mariño, Iván, Vyntra, Ramis, Juanfran, Toño, Simao, José Mari, Morales, Víctor Casadesús y Barral.
En el segundo tiempo ocurrió casi lo mismo que lo sucedido en el primer período: el balón pertenecía a los locales y los visitantes esperaban su oportunidad. A pesar de ir por detrás en el marcador, el Getafe no llegó a causar peligro en la portería del Levante. La ocasión más clara fue un gran pase de Sarabia hacia el área chica en el que Mariño nada podría hacer si hubiese llegado Babá, pero no pudo. Los cambios introducidos por Pablo Franco (Hinestroza por Arroyo, Emi por Babá e Ivi por Escudero) no sirvieron, además de que se sucedieron muy tarde. El Levante se sentía como pez en el agua y a medida que avanzaba el partido se sentía más cómodo, jugando a lo que sabía y siendo inteligente. Sus tres cambios llegaron casi seguidos a falta de diez minutos (Sissoko por Morales, Kalu Uche por José Mari y Camarasa por Víctor Casadesús). Tras tres minutos de descuento el árbiro del partido Álvarez Izquierdo pitó el final del choque con un resultado de 0-1. El Levante alcanza los 32 puntos, cuatro por encima del descenso, y el Getafe se queda en 36, a falta de una victoria para ratificar su presencia en primera el año que viene.
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