Por Gorka Aguirrezabal (@MrAguirrezabal) y Jon Fernández (@Mur_98)
Los reds lograron ayer una importante victoria para seguir en la lucha por la Premier y arrebatarle la primera plaza al Chelsea, que cayó frente al Crystal Palace y se dejó allí media liga. De hecho, su técnico José Mourinho dijo que la liga era imposible, aunque en realidad no piense eso.
El Liverpool tenía en teoría una dificil tarea en Anfield, pues el Tottenham de Sherwood les visitaba. Nada más comenzar el partido, se vieron rápidamente las intenciones de ambos equipos, y los locales demostraron tener las ideas muy claras. Dos minutos después de dar comienzo el encuentro, Kaboul en propia puerta hacía el 1-0 tras una gran incorporación de Johnson por el costado derecho y una pared con Sterling. Unos spurs sin ideas se vieron obligados a sustituir al jefe de la zaga, Vertonghen, por una lesión; en su lugar entró Craig Dawson. En el primer balón que tocó, el propio Dawson propiciaría el segundo de los locales tras una mala entrega a Kaboul, que el artillero uruguayo Suárez supo aprovechar para hacer su primer gol en su cuenta particular tras una gran carrera. La primera mitad transcurrió con el mismo planteamiento, los de Rodgers se gustaban con el balón en los pies y creaban oportunidades, no muchas teniendo en cuenta el dominio ejercido; sobre la meta de Lloris. En otras palabras, que el Liverpool estaba pegando un tremendo baño al Tottenham a base de buen fútbol y el 2-0 parecía hasta corto.
Fiesta en Anfield. El campo de fútbol más mítico de Inglaterra hacía volar las bufandas al viento. En Liverpool se piensa en ganar un título maldito para los reds desde que cambió su denominación y pasó a llamarse Premier. Chelsea y City tienen que pasar por este estadio, y la vuelta a Champions está asegurada. Hay razones para creer.
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