Por Iñigo Agiriano (@agirianob)
En la temporada
2009-2010 un chico de 19 años comenzó a despuntar en el Sunderland. Se llamaba Jordan Henderson y aunque en sus
inicios jugaba de volante derecho tenia las maneras de un medio centro. Ese año
fue elegido mejor jugador joven del conjunto inglés. Al año siguiente Jordan
decidió mantenerse en el club un año más, lo suficiente para acabar de madurar
en términos futbolísticos. Tras otro gran año Jordan desembarcó en el
Liverpool.
La temporada fue
difícil para el y también para el Liverpool. Al final fruto de el mal nivel
exhibido por Allen y la falta de resultados positivos dieron la titularidad a
Henderson. Aquel fue el punto de inflexión en su carrera. Ubicado junto a
Steven Gerrard en el medio campo Jordan anoto 6 goles y empezó por fin a
demostrar su valía. Ese verano fue el elegido para capitanear a la selección
sub 21 inglesa en la Eurocopa pero, todo hay que decirlo, el chaval fracasó
estrepitosamente.
Esta temporada ha sido ya la de su explosión. No es mera
coincidencia que la mejor temporada del Liverpool en años haya coincidido con
ello. Se habla de la dupla Suárez-Sturridge, de la labor del gran capitán
Gerrard, de la precocidad de Sterling o de la magia de Coutinho pero menos se
menciona a un tipo que sin hacer ruido, sin atraer hacia el los focos, tan solo
con tesón y esfuerzo, está haciendo jugar a las mil maravillas a un equipo en
cuyo estadio pronto volverá a sonar música de Champions. Se echaba de menos.
Gracias Jordan por ayudar a conseguirlo.
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